| Hace
más de 150 años, la
Revolución Industrial fomentó
invenciones mecánicas para
facilitar la transportación
de gente y bienes.
 |
 |
| Tranvía
de sangre que recorría
la calle Méndez Vigo en
Mayagüez. |
Tram en Heidelberg,
Alemania. |
ca
- 1820
El ferrocarril tradicional aparece
en Inglaterra.
ca
- 1830
Inicia la construcción de algunas
líneas ferroviarias en Estados
Unidos. Los rieles garantizaban una
travesía placentera; no así
las carreteras, entonces sin pavimentar
o en lodo.
1832
Aparecen en Nueva York las primeras
versiones de un tram: vehículos
públicos atraviesan la ciudad
sobre rieles.
ca
- 1850
Apogeo de los tranvías de sangre,
vagones sobre rieles halados por caballos.
ca
- 1860
El sistema de tranvías de sangre
es popular en Europa y América.
Por utilizar caballos, resulta caro,
lento y de capacidad limitada.
1881
El primer tram eléctrico inaugura
en Berlín.
ca
- 1900
El tram se populariza en ciudades
de Occidente.
1910
Desaparecen los tranvías de
sangre.
La edad de oro
Temprano en el
siglo 20 y el periodo entre la primera
y la segunda Guerra Mundial, aumentaron
las líneas de tranvía
y sus pasajeros. El tranvía
se convirtió en el medio principal
de transportación urbana, ejerciendo
una influencia “civilizadora”
sobre la ciudad. Para entonces, los
autobuses se encontraban en etapa
de desarrollo; el automóvil
era aún lujo de ricos.
Tarde en la década
de 1950, la llegada del carro, mejoras
a los sistemas de autobús y
la imposibilidad de mantener o modernizar
las redes de rieles, impulsaron la
desaparición rápida
del tranvía.
Revaloración
de una idea
El “smog”,
la contaminación, la congestión
vehicular y la falta de estacionamiento
constituyen ahora problemas apremiantes,
por lo que las autoridades se plantean
la urgencia de redefinir sus políticas
de transportación.
Soluciones de
riel pesado como el Tren Urbano requieren
inversiones considerables para su
construcción, y presentan problemas
de seguridad en tramos subterráneos.
Las ventajas
inherentes a los trenes del riel liviano
se han hecho evidentes otra vez, por
lo que ciudades en todas partes del
mundo le están dando al tram
una segunda oportunidad.
Las calles pueden
ahora recobrar su sentido original:
conectar en vez de separar, y apoyar
al transporte público, a los
ciclistas y al peatón.
|