| La
transportación colectiva eficaz
democratiza la vida cotidiana, permitiendo
a cada quien moverse de su casa a
la escuela, al trabajo o a lugares
de ocio según le plazca. El
TRAM de San Juan —lejos de proponerse
como lujo de turistas— ha de
reconocerse como derecho adquirido
de todos los segmentos que componen
nuestra población.
Cinco consideraciones
garantizan la integración del
tram como espinazo de nuestra transportación
pública:

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