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Después
de la Segunda Guerra
Mundial, las ciudades
descartaron sus
trolleys y trams
en favor de la guagua.
Adelantos tecnológicos
contribuyeron a
que los autobuses
fuesen más
confiables y competitivos,
ya que no requerían
invertir en infraestructura.
El tram sí.
Viajar en guagua
se promovía
como alternativa
más relajada
y rápida
que el tram. |